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Recuerdos de un futuro juntos

El departamento era de modestas dimensiones pero muy cálido. Con una decoración minimalista tal el gusto de su Pablo, su nuevo habitante. Un tiempo después de haber dejado Cerro Bajo. Un dos ambientes en Recoleta era una manera de escaparse (físicamente) de un pasado reciente que estaba muy presente en los día de Pablo en la gran ciudad.

El se encargaba de ocupar sus tiempos de manera tal de no encontrarse a Paula en pensamientos, pero por momentos esa ausencia-presencia le era insoportable. Cerca del departamento tenía todo, incluso el restaurant de Ignacio, su amigo desde jardín de infantes que fue el primero del grupo escolar en irse de Cerro. Pablo estaba ocupando el lugar de encargado de ese local gastronómico no por necesidad económica, pero sí para despejar su mente con otros problemas.

Como su horario de trabajo era a partir de las 16, se había anotado en el gimnasio del barrio para ir apenas se levantaba y luego de la actividad física, se iba a la Universidad a retomar sus estudios de Sociología que había abandonado unos años atrás para hacerse cargo del taller por la muerte de su padre. Todo el día ocupado al menos en lo físico y presencial.

En los momentos que tenía libre el pensaba, analizaba y se decía a si mismo que por día veía e interactuaba con muchas mujeres, la mayoría objetivamente bellas. En el gimnasio, en la universidad, en el restaurant, en su edificio. Pero ninguna le hacía olvidar la sonrisa, los gestos, los pequeños detalles de Paula. A pesar de la distancia en kilómetros y en tiempo de estar separados, ella estaba muy dentro de Pablo.

Es por eso que Pablo no quería ni ver su guitarra, es que desde que se fue de Cerro nunca más compuso ni rascó alguna canción de esas que aparecían en otros tiempos. Así iban pasando los días, por fuera el era un tipo activo, atento y productivo. Pero en su interior había quedado atrapado el recuerdo de Paula, y eso lo atormentaba, lo hería. Siempre atento al celular, pero ese mensaje nunca llegaba. Sólo vibraba con mensajes de Ricky que se había quedado a cargo del taller y algunas cosas de Pablo en Cerro Bajo.

No tenía idea que Paula en Cerro estaba intentando cambiar la página y reiniciar su futuro. Pablo no sabía que la sonrisa que tanto le gustaba de ella ya no se la generaba el. Menos sabía que quien empezaba a ganar espacio en la vida de Paula era el gerente de Recursos Humanos de la clínica donde trabajaba desde hacía pocos días. En fin, el se quedó con la nostalgia de un recuerdo de un futuro juntos, que no iba a suceder.

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