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Notas y textos como compañia

En las afueras de Cerro, alejada del centro urbano y muy cerca del mar se puede ver una casa muy grande. Demasiado espacio para que viva una sola persona. Es innegable que a pesar de ser enorme, también está construida a imagen y semejanza de la mujer que la habita.

No es cuaquiera quien vive en la residencia. La mujer disfruta y vive la soledad con placer. Una década lleva divorciada, aunque eso no significa «que me deje acompañar cuando la ocasión lo amerita», como afirma ella con una sonrisa cómplice y segura. Ella sabe que es una suerte de celebridad en Cerro Bajo, sin habérselo propuesto.

Todo saben que es la ex mujer del Vasco Etchebarne, así la conoce la mayoría, pero nadie se anima a decirlo delante de ella. No porque le teman, simplemente porque ella tiene la personalidad y presencia necesaria para ser considerada sin necesidad de referencias externas o antiguas. Su presencia siempre fue imponente, a pesar de superar apenas el medio siglo de vida su sonrisa todavía conmueve a quien la vea de cerca, su estampa de actriz italiana de los 60, su piel morena, su forma de expresarse con la voz y con sus manos, hace que sea imposible dejar de mirarla, y ella lo sabe.

Teresa Conte, más conocida como Teresita, o La Tana para los íntimos es una actriz frustrada. Quizás por eso se encargó en su momento de construir el Teatro más grande de Cerro. Venecia era la sala más prestigiosa de la zona y siempre alberga las mejores obras que estén de gira por el país. Teresita descubrió que su destino no era la actuación y de grande comenzó a estudiar música, y hay que reconocer que le pone empeño, porque toca el piano religiosamente tres horas por días.

Ella trabaja mucho sus habilidades para la música, es una esforzada aprendiz. Pero lo que lla descubrió hace poco tiempo es la escritura. Algo que siempre tuvo dentro de ella pero le tenía mucho respeto a las letras. Creía que nunca podría fluir en ese arte. Pero desde hace pocos meses que escribe sin parar. Cuentos cortos se convirtieron en su especialidad. Hasta aquí eran muchos cuentos escritos en un archivo en su computadora, porque paradójicamente lo único que le daba timidez eran sus cuentos, le da terror el ojo crítico sobre su obra.

La mujer que genera intrigas en Cerro tiene una vida muy tranquila con el arte como compañia elegida. El piano, los textos y el teatro como parte de sus días en soledad, pero no tanta. Aunque eso es otra historia.

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