Menú Cerrar

El mundo es Garca

A pesar de querer contrarrestar aquella frase que decía Pablo, antiguo compañero de trabajo, y la tiraba como una sentencia, casi como conclusión de aquellas charlas de sobremesa en los almuerzos laborales que no duraban más de media hora. «El mundo es Garca, el mundo es garca», decía y se retiraba a sus tareas habituales y a mi siempre me quedó retumbando la frase y la manera en que lo decía.

Algún día me encontré pensando en esa frase y recordando situaciones de lo más diversas. Se me vino el recuerdo de aquel pibito que te hacía trampa con las figuritas, o jugando a la bolita, incluso los que aplicaban malas artes jugando al fútbol, como si fueran las primeras lecciones de lo que nos espera en el futuro. éramos todos muy chicos, pero al garca ya aprendías a individualizarlo, porque con los años sus actitudes se iban perfeccionando, como el que te mandaba al frente por alguna cagada grupal y no sólo señalaba al culpable sino que no daba la cara y salía limpito de culpa y cargo. Con el paso de los años seguían sofisticándose en su talento para cagar gente y aparecía el que le preguntaba a la maestra si había que entregar el práctico, que nadie había hecho y el a sabiendas ofrecía su trabajo esbozando esa risa sobradora tan deleznable. Otros pecados menores del aula, pero no menos garca era el que no te dejaba ver como era alguna respuesta del examen o la fórmula en cuestión.

Lamentablemente esta raza, la de los garcas nunca cambian, al contrario cada vez son más jodidos y el tema se empieza a poner serio, no da para una sonrisa nostálgica con cariño de nuestros primeros años de vida. En general este tipo de gente viene de familias garcas, y otras no, pero es muy habitual que sean acomodados en algunos lugares de cierto poder y ahí viven su momento de gloria denigrando a todo el que tenga la mala suerte de coincidir bajo su inmerecida autoridad, que se ejerce con dignidad, respeto y grandeza, cualidades que conocen este tipo de personas. Todos hemos convivido con alguno de estos, pero el peor de todos es que se arroga un poder por ser funcionario público. Entonces sufren un ataque de tiranía basada en alguna frase del estilo » Ganamos las elecciones y por eso la gente nos apoya para que gobernemos», obvio se olvida que su cargo es político y temporal, o lo sabe y prefiere ser garca, prefiere humillar y disfrutar de sus poderes y si se hace odiar es mejor para el. La variante garca que se repite es el funcionario varón que disfruta de maltratar sólo a las mujeres utilizando su autoridad solo para demostrarlo, para calmar su fuero íntimo. Así de pobre de espíritu son, hasta que algún día les llega la justicia de la manera que sea, pero justicia. Todo llega.

Es obvio que la escalera de los garcas tienen muchos más peldaños y los encontramos en partidos políticos, se parovechan de dictaduras de distintos orígenes , en sindicatos, en empresarios que explotan empleados, en empleados que les roban a sus empleadores, en economistas que se escudan en sus malas praxis, que sufren los habitantes de sus países, hay garcas abogados que tienen defensa para todos los garcas, están los periodistas garcas que reciben estímulos para ver o no ver ciertas cosas y favorecer al fulanito de turno, está el garca que vive del tráfico de drogas, de personas, de órganos, de influencias. Hay garcas por todos lados, incluso en Santas Sedes, templos de los más poderosos. Otros garcas les venden las armas a unos y las balas al otro bando. En fin, Pablo tenía razon, el mundo es garca. Lo peor es que los garcas son los que toman las decisiones importantes. Algo importante por aclarar es que los garcas envejecen y a veces nos confunde su imagen de abuelito tierno. No olvidarse que los hijos de puta también envejecen. La pregunta es : ¿ Estamos a tiempo para cambiar esto?

Otras publicaciones