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Diez años después

¿Cómo olvidarme el día que te conocí? Ya pasaron diez años, y sucedieron tantas cosas en este tiempo, de las lindas y de las otras. Lo que si recuerdo es tu incondicionalidad. Desde ese día cada vez que volvía a casa era una fiesta. Si hasta me tomaba unos minutos para dedicártelos exclusivamente a vos. Hasta cansarnos de jugar, así todos los días. No voy a mentir que al principio costó la adaptación de uno al otro, y si, cada cual tiene su carácter y temperamento. Pero fue sólo al principio. ¿Te acordás lo que era dormir al principio juntos? piolas los dos, pasábamos un poco de frío, la casa era grande y estaba en construcción, por lo que al faltar algunas aberturas, eran unas noches bastante gélidas. Lo único que necesitabas para terminar de dormirte era que te ponga la mano encima, así cada noche. El tiempo fue transcurriendo, el trabajo era mucho y pocas las horas que podíamos compartir, pero supimos compartir lindos momentos en el patio, charlas que eran siempre un monólogo de mi parte, pero siempre me supiste escuchar, incluso apostaría que adivinabas lo que estaba pensando en esos ratos de silencio juntos. Lo que si destaco, es que supimos respetar el lugar de cada uno, siempre fue una relación de mucho cariño y de mutuo respeto. Así pasaron los meses , un par de años y por circunstancias ajenas a los dos nos dejamos de ver por dos años, tuve que irme de la casa. Los detalles no vienen al caso. Lo que me quedó grabado es el último reencuentro después de dos años sin vernos, nunca había visto tan contento de volverme a ver. Los años pasaron, las imágenes que me quedan son tus ojos atentos, alertas a lo que te decía, y la fidelidad que me demostraste. Nunca más supe de vos, quedaste como esas personas que uno quiere mucho y por esas cosas de la vida no vuelve a ver. Viendo fotos viejas me recordó de aquellos años compartidos juntos. Gracias por escucharme y acompañarme siempre con la mejor predisposición.

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